Situación Legal del CBD en España en 2020

Es bastante probable que las sílabas CBD todavía no le suenen a mucha gente, eso a pesar de que cada vez se está poniendo más de moda. Sin embargo si se dice cannabidiol, que es en realidad a lo que hace referencia el acrónimo CBD, ya habrá más personas que lo empiecen a identificar. Y, algunas para mal. Y es que, efectivamente, el cannabidiol es un extracto del cannabis pero, lo que la inmensa mayoría de la gente ignora es que este tiene muchos componentes, concretamente 113 y el CBD es solo uno de ellos. Lo más importante que se puede decir de él es que no es psicoactivo y, esto es muy interesante, tiene un alcance más amplio para aplicaciones médicas. Científicamente hablando se trata de la molécula con mayor presencia en la planta de cáñamo (cannabis sativa) y es muy valiosa por sus potenciales efectos beneficiosos para el ser humano y el hecho de que no es psicoactiva. Investigaciones recientes han apuntado que el CBD puede ser un poderoso aliado para aliviar el dolor muscular, reducir la inflamación, disminuir la ansiedad y aliviar el estrés al llevar al cuerpo a un estado de bienestar general lo cual proporciona un valioso remedio para nuestra salud tanto física como mental.

 

 

¿Qué dice la ley?

 

 

‘Gracias a que la definición legal de los productos que derivan del cannabis no está completa y que la interpretación que se hace de la Convención Única de 1961 sobre estupefacientes, sin ningún tipo de adaptabilidad jurídica a la etapa de desarrollo que nos ocupa, se está dando lugar a interpretaciones que no coinciden en ningún momento con nuestro derecho o legislación’, explica Raquel Galiano Abogada penalista especialista en delitos contra la salud pública en thcabogados.org

La inseguridad jurídica a la que se enfrenta el cáñamo en España hace preciso una asistencia legal permanente.

 

La legislación española aún no ha registrado el CBD como un complemento alimenticio dentro de la lista de suplementos alimenticios autorizados de la Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios (AEMPS). Dicho listado establece las vitaminas y minerales que son permitidos por la ley española y el CBD no está definido en la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo y que fue reubicada a la ley española en el real Decreto 1487/2009 y que, desde el 16 de marzo de 2018 (Real Decreto 130/2018) ha sido, nuevamente, modificada.

 

Dicho de otra manera, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios establece de forma clara que las plantas de cannabis con concentraciones por debajo del 0,2% de THC no son consideradas estupefacientes ya que dichas plantas han sido modificadas para bajas esos niveles de THC y aumentar los de CBD.

 

La CE (Comisión Europea), por su parte, recomienda a las Agencias Estatales que ejerzan un control sobre los alimentos con extracto de cáñamo, concretamente el CBD.  Precisamente por este motivo es por el que muchos han optado por venderlo de manera legal como producto cosmético a la espera de que una futura legislación le dé cabida como producto consumible reconociendo, a su vez, los beneficios que la comunidad científica ha demostrado que tiene para el ser humano.

 

 

El cannabidiol no es adictivo y no perjudica a la salud

 

El CBD es una molécula, tal y como se ha explicado anteriormente, que ha sido objeto de cientos de estudios  científicos. Todos ellos han llegado a la conclusión de que se trata de un compuesto con muchos efectos beneficiosos para la salud, tales como la ansiedad, la artritis, el asma o la epilepsia. La propia OMS emitió un informe en el que se explica claramente que ni es adictivo (a diferencia del THC, el componente psicoactivo de la planta de cannabis) ni produce efectos nocivos para la salud, al contrario, tiene diversos efectos terapéuticos para la salud que se confirmaban las enormes posibilidades terapéuticas. Comercializar el CBD como complemento alimenticio es lo que más seguridad aporta para el consumidor final, ya que acredita que es un componente proveniente de plantas de consumo ecológico y libre de metales.

 

Las empresas que lo venden o, mejor dicho, lo vendían, como complemento alimenticio son las que mayores garantías ofrecen ya que están obligados a cumplir con unos requisitos muy importantes para que pueda ser consumido por el ser humano. Debe pasar filtros como que provenga de una planta cuyo cultivo sea ecológico y libre de metales pesados ya que ‘en nuestro país no se conceden permisos para consumo humano si este no es ecológico. Otra obligación es cumplir las normas de etiquetado ya que, de no hacerlo, ‘te puedes enfrentar a elevadas multas’, recuerda Iribarne. Pero –agrega- ‘además, cada producto ha de estar registrado en Sanidad, un trámite legal e insalvable’.

 

Actualmente el CBD es una sustancia no fiscalizada. Lo que quiere decir que no es ilegal. ‘Este punto es sumamente importante –recalca Iribarne- ya que tanto su venta como su consumo es totalmente legal’.